El lipoimplante o injerto de tejido graso es la técnica quirúrgica, que tiene por
objeto emplear la grasa del propio paciente como material de relleno de estructuras
faciales o corporales.
Para ello es necesario realizar técnicas de liposucción, extrayendo la grasa de
la zona donante y tras un mínimo proceso de preparación, inyectarla en la zona deseada
para su aumento o relleno. De este modo se consiguen dos metas, el eliminar la grasa
de una zona concreta y trasladarla allí donde hace falta.
Como cualquier injerto de un tejido humano es necesario que este prenda para que
el resultado sea duradero. La falta de prendimiento del injerto conducirá a su desaparición
en un plazo de pocas semanas y , por tanto, a la ausencia de resultados satisfactorios.
En el procedimiento correcto, el prendimiento habitual está en torno al 70%, generando
un tejido vivo y estable que será susceptible igualmente a cambios de peso.
Cualquier lipoimplante, por tanto, debe realizarse en pacientes capaces de mantener
un peso relativamente estable.
Es posible que para alcanzar el volumen deseado se requieren varias sesiones.
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